Belén de la Torre - Feng Shui Málaga

Una mirada al interior desde el exterior

En el día a día, la vida nos brinda pequeñas y grandes oportunidades; unas pasan desapercibidas, otras, las reconocemos al instante proporcionándonos un bienestar interior inmediato, una satisfacción más allá de la alegría y una gratitud que nace del estado de plenitud inherente al Ser.

La mayoría de las veces nos convencemos a nosotros mismos de lo fortuito de esa oportunidad, otras, en esos momentos en que nos sentimos “conectados” sabemos que no existe el azar, que las cosas no suceden casualmente, sino causalmente y atribuimos dicha circunstancia a que todas las cosas pasan “por o para algo”, interpretando señales divinas y razonamientos inspirados en que: “pasó para crecer”, “lo necesitaba en este preciso instante”, “vino a mi vida en el momento exacto”...

Sabemos que todo está conectado, pero rara vez nos paramos a pensar en lo profundo de esa conexión, en lo real que es y en las implicaciones que tiene a diario en nuestras vidas.

La conexión primaria y vital con este mundo se produce a través de la respiración: sin aire no hay vida; es el primer instinto al nacer y en esa toma de contacto con la vida, el mundo físico se despliega en formas y colores siguiendo dos patrones estructurados sin los cuales no se podría manifestar ni materializar nada: tiempo y espacio.

El tiempo es creado en el mundo físico para que exista una linealidad en los acontecimientos: “no puede suceder todo a la vez”.
El espacio..... el espacio es la red, la tela de araña que lo conecta todo, es el soporte de la creación en su despliegue de creatividad y belleza, es la esencia y el motivo de la existencia del plano físico; con cada pensamiento creador, el Universo se expande y somos cada uno de nosotros co-creadores de esa realidad.

Pero, ¿qué ocurre con nuestro propio espacio?, ¿qué hay de los lugares en los que habitamos, trabajamos, descansamos y nos relacionamos?

Tener presente esta relación continua y prolongada en el tiempo con nuestros espacios personales es la clave para conectar el exterior con nuestro interior; todo cuanto acontece físicamente en nuestro micro-universo  (hogar, trabajo....) tiene una repercusión directa sobre nosotros de igual modo que todo aquello que acontece en nuestro interior, tiene así mismo una repercusión directa en nuestro entorno físico.

Más allá del crecimiento personal, las terapias y la introspección, existe un “universo paralelo” que nos alimenta y nos ayuda a sanar, a vivir en paz, armonía y plenitud, porque.... si estamos en este mundo, si nos hemos propuesto este viaje por la dimensión física como co-creadores, si hemos decidido venir a coexistir y convivir con toda la belleza y la sabiduría que nos brinda la Madre Tierra, ¿qué mejor forma de pasar por aquí que creando lugares bellos, afines con nosotros mismos y dicho sea de paso... nos ayuden y alegren la existencia?

Dentro de ese universo paralelo, existen muchas disciplinas encaminadas a “desentramar” el entorno que nos abraza y envuelve, a dar sentido y relación al vínculo que establecemos con el mundo físico, y en concreto, el Feng Shui (a través de miles de años de observación del entorno), ha conseguido conectar el exterior con el interior a un nivel riguroso, disciplinado y efectivo.

El Feng Shui decodifica e interpreta el espacio que nos “envuelve”, proporcionándonos una llave de acceso directo a nuestro entorno más inmediato; el Feng Shui convierte el “azar” en un proceso consciente y alimenta cualquier propósito que nos propongamos en la vida.

Belen de la Torre

Consultora Feng Shui

fondo
fondo